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¿Qué significa TNM en un diagnóstico de cáncer?

El TNM es un término que aparece en informes médicos y que permite describir la extensión de determinados tumores. Ayuda a orientar el tratamiento, pronóstico y seguimiento de la enfermedad.

¿Qué es el sistema TNM?

El sistema TNM es una clasificación internacional utilizada para evaluar la extensión de los tumores sólidos. Sus siglas hacen referencia al tumor primario (T), la afectación de los ganglios linfáticos regionales (N) y la presencia de metástasis a distancia (M). Lo desarrollan y actualizan de forma periódica la UICC (Unión Internacional contra el Cáncer) y la AJCC (American Joint Committee on Cancer), y se revisa cada pocos años a medida que se dispone de nueva evidencia: su versión más reciente es la 9.ª edición, que en el cáncer de pulmón se aplica desde 2025.

¿Por qué es importante la clasificación TNM?

Esta información ayuda a comprender mejor el comportamiento de la enfermedad, lo que permite conocer el pronóstico y seleccionar las opciones terapéuticas más adecuadas para cada paciente.

Con el desarrollo de la oncología de precisión y de nuevas terapias biológicas, conocer las características tumorales es cada vez más importante en la práctica clínica actual. En función del estadio del tumor, el equipo médico puede valorar diferentes abordajes como cirugía, quimioterapia, radioterapia, inmunoterapia, terapias dirigidas o ensayos clínicos.

¿Cómo funciona el estadiaje del tumor?

La clasificación TNM se basa en la evolución y extensión de la enfermedad. En muchos tumores sólidos, el cáncer suele crecer primero de forma local antes de extenderse a ganglios linfáticos u otros órganos.

  • T (Tumor). Hace referencia al tamaño y extensión del tumor primario. Habitualmente, la clasificación oscila entre T1 y T4. Los valores más bajos suelen indicar tumores pequeños y localizados, mientras que los más altos reflejan una mayor invasión de tejidos cercanos. Si en el informe aparece T0, quiere decir que no hay evidencia de que exista tumor primario.
  • N (Nódulos). Indica si existe afectación de los ganglios linfáticos regionales y en qué grado. La clasificación suele ir de N0 a N3, según el número y localización de los ganglios afectados. La presencia de afectación ganglionar puede aportar información relevante sobre la evolución de la enfermedad y ayudar a definir la estrategia terapéutica.
  • M (Metástasis). Señala si el cáncer se ha extendido a otros órganos o tejidos alejados del tumor inicial. M0 indica ausencia de metástasis, mientras que M1 confirma su presencia.

Es posible que algunos pacientes encuentren en su diagnóstico Tx, Nx o Mx en su diagnóstico. Estas denominaciones se utilizan cuando no es posible determinar con exactitud alguno de los parámetros anteriores.

Cuando la clasificación TNM se basa en la exploración clínica y en pruebas de imagen, se utiliza el prefijo “c” (cTNM). En cambio, cuando la información procede del análisis de una pieza quirúrgica por parte del servicio de anatomía patológica, se utiliza el prefijo “p” (pTNM). Ambos aportan información complementaria y ayudan a definir con mayor precisión la situación de la enfermedad.

De la T, la N y la M al estadio (I-IV)

Una vez establecidas las categorías T, N y M, estas se combinan para asignar un estadio global, que suele expresarse con números romanos del I al IV (en ocasiones con subdivisiones A, B o C). De forma general, el estadio I corresponde a tumores más localizados, mientras que el estadio IV suele indicar una enfermedad más extendida o con metástasis. Es la forma en que con más frecuencia los pacientes oyen describir su situación («estadio II», «estadio IV») y resume en un solo dato la información que aportan las tres categorías. El estadio ayuda a orientar el pronóstico y las opciones de tratamiento, aunque hoy se interpreta siempre junto con las características moleculares de cada tumor.

¿Puede cambiar el TNM durante la enfermedad?

El TNM que se establece al diagnóstico, basado en la exploración y las pruebas de imagen (cTNM), puede precisarse cuando se dispone de nueva información, por ejemplo tras una cirugía, momento en que se define el estadio patológico (pTNM). Conviene tener en cuenta que el estadio inicial no se borra: se conserva como referencia para el pronóstico y los registros. Si más adelante la enfermedad cambia —por ejemplo, ante una recaída o tras un tratamiento administrado antes de la cirugía—, se realiza una nueva valoración (reestadificación) que permite adaptar el tratamiento a la situación de cada momento.

En algunos casos, la respuesta a los tratamientos también puede aportar nueva información sobre el comportamiento del tumor y condicionar cambios en la estrategia terapéutica.

¿Está evolucionando la forma de clasificar el cáncer?

Actualmente, la investigación en oncología estudia nuevas herramientas que podrían aportar información complementaria sobre la biología y evolución de determinados tumores. Entre ellas se encuentran técnicas como la biopsia líquida, basada en la detección de ADN tumoral circulante (ctDNA) o células tumorales circulantes (CTC) mediante análisis de sangre.

En los últimos años, distintos estudios han analizado el potencial clínico de estos biomarcadores para monitorizar la respuesta al tratamiento, detectar enfermedad mínima residual o identificar recaídas de forma más precoz en algunos tipos de cáncer. Además, su integración con otros factores clínicos y moleculares podría contribuir en el futuro a una caracterización más precisa de la enfermedad.

Aunque su aplicación continúa en evolución y depende del tipo de tumor y de la evidencia científica disponible, estas estrategias forman parte del avance hacia una oncología cada vez más personalizada y de precisión.